Les triplets of Belleville

(Las trillizas de Belleville)
(Bienvenidos a Belleville)
Dir. Sylvain Chomet Francia, Estados Unidos, Canadá, 2003

Una historia dentro de una historia

Ya tocaba hablar de otra cosa que no fuera cine bélico, ya que la anterior Beast of no nation lo fue, pero retomando Vals con Bashir, o al menos su estilo, hoy tocará hablar sobre una animación también.

Está obra fue dirigida y escrita por Sylvain Chomet un director, guionista, compositor y animador francés que había trabajado previamente en otros proyectos pero ésta fue prácticamente su opera prima. A la que no le fue tan mal, ya que estuvo nominada en diferentes festivales cinematográficos, inclusive los Oscars en las categorías de mejor película animada y mejor canción original.

La historia comienza en la cultura francesa de mitad del siglo veinte, la primera escena es de un prestigioso espectáculo en vivo que no hace más que volverse más extraño e hilarante, aunque definitivamente más lo primero que lo segundo. El show se vuelve demasiado extraño y descubres que solo es posible porque es una historia dentro de otra, la verdadera que está por empezar y casualmente sin una pizca de extravagancia, sino todo lo contrario pues descubres se trata de la vida de una abuela y su joven nieto a quien cuida aparentemente debido a la ausencia de sus padres.

La abuela hace todo por hacer feliz a su nieto, entre sus intentos le obsequia un perro, también una bici. Ese vehículo no motorizado desencadenaría el resto de la historia.

La trama está plagada de críticas o guiños satíricos, por ejemplo, a la diferencia de clases sociales, la modernización, inclusive la monotonía de la vida tanto en las grandes ciudades como en las pequeñas, la precariedad de la vida en general, aunque particularmente de personas que tuvieron fama y la perdieron, entre otras cosas humorísticas.

Algo muy rescatable es la especial atención que se le da a Bruno, el perro de la familia (la abuela y el nieto).
El filme te permite acercarte a Bruno e incluso te intenta hacer comprender sus pensamientos ya que en diversas ocasiones el espectador puede observar muy de cerca las emociones de Bruno y hasta sus sueños. 

Y de pronto todo se torna muy de película hollywoodense llena de acción con una persecución, disparos y todo, en la que las cuatro ancianas logran hacer caer a mafiosos cuales moscas, aunque estos son muy estilo del inicios del siglo XX, en la década de los 20’s. 
Es gracioso pensar que literalmente aquellas épocas tienen un siglo de diferencia y aún así recuerdan mucho a las actuales (2020). 

Pero espera, hablábamos de las 4 ancianas, de repente ya no solo son el nieto, la abuela y Bruno.

Pero no quisiera arruinarte la historia contándolo todo porque en serio, hay pequeños detalles que vale la pena que veas por ti misma/o, por ejemplo ¿Qué lugar es el dichoso Belleville? 

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Por cierto, la película tiene una escena post créditos.
En definitiva no es al estilo Avengers pero te lo aseguro, vale mucho la pena.

Beasts of no nation

(Bestias sin patria)
Dir. Cary Joji Fukunaga, Estados Unidos, 2015

La guerra o lo que aparenta ser una, vista desde los ojos de un infante

Casualmente la siguiente película de la que vengo a hablarles es cine bélico como Vals con Bashir pero en definitiva no se compara.
Beasts of no nation es una historia cruda, que te cautiva en los primeros cinco minutos, y al menos durante el primer cuarto de hora aparenta de manera muy astuta todo lo contrario.
Está película es del 2015 y aunque es estadounidense habla de una guerra civil desarrollada en alguna parte de África.

Unos niños caminan por… No se le puede llamar camino, o calle, digamos a lo largo, unos niños caminan a lo largo de una pequeña villa, intentan vender lo que pueden, lo que sea, para conseguir algo de dinero.
Agu, nuestro protagonista, es un niño que no rebasa los 10 años, la mente maestra de la venta de televisión imaginaria.

La vida de Agu da un giro de 360° cuando un grupo armado ataca su aldea y comienza una masacre, resultante de una aparente guerra civil. Agu se une a una fuerza de defensa rebelde, donde continuamente recordaría las últimas palabras de su padre «No importa lo que pase, recuerden que dios siempre nos prueba».

Agu enfrenta un sin fin de pruebas al formar, sin querer, parte de una guerra civil que no entiende del todo, pero en definitiva comprende que «la muerte es el única modo de no luchar más».
Incomoda y alucinante, con una edición fenomenal que permite contectar al  espectador con el pequeño Agu que poco a poco deja de ser un niño.

«Cuando todo esto acabe ya no podré hacer cosas de niños».

Agu, Beasts of no nation, 2015

Cabe destacar que aunque compitió en varios festivales como el  Festival Internacional de Cine de Venecia por sus tremendas actuaciones, la cinta tiene algo no muy a favor.
Y es que sí, te cuenta una historia que te pone la piel de gallina y te hace dudar sobre tu propia clemencia o humanidad, sin embargo queda una laguna, un hueco por llenar.
No se sabe dónde está el niño, cuál es su lucha realmente, una historia tan brutal se queda en la mera ficción por falta de especificaciones.

Y esta vez no les dejaré un link para encontrarla es decir, sí lo haré, pero les adelanto que ésta obra maestra se encuentra en el servicio de streaming de Netflix y aparentemente es de esa cadena, lo que explicaría que la historia no haya llegado a Cannes.

Aunque si no tienen Netflix tampoco es que valga mucho la pena contratarlo solo por esta película. Si es que llego a encontrarla en otra plataforma o sitio web compartiré el enlace.

Ninguna de las imágenes de apoyo son de mi autoría.

Waltz with Bashir

(Vals con Bashir)
Dir. Ari Folman, Israel, 2008

La guerra más allá de la perspectiva gringa (estadounidense)

Vals con Bashir es una película del director y guionista cinematográfico, así como compositor israelí Ari Folman. Sin temor a exagerar, su mejor obra, hasta ahora.

En muchas ocasiones me he encontrado con imágenes, o mejor dicho memes, que hablan de que EEUU es el único país que invade a sangre fría y tiempo después saca una película que narra lo mal que se sentían sus soldados al hacer tal acto de crueldad.

Prácticamente todas las películas holliwoodenses con temática bélica tienen esa premisa. Es por ello, que a pesar de lo reconocidas y galardonas que son, jamás terminan de convencerme.
Al menos las pocas que he visto.

Sin embargo Vals con Bashir se aleja mucho de esa clase de narrativa.

La película tiene un título, una portada y un formato que si, te quedas solo con ellos y, comienzas a verla, te sorprenderá en cada escena.


Y es que con la simple palabra «Vals», no te llegas a imaginar que será un documental bélico específicamente centrado en la Guerra del Líbano de 1982, tal vez aquél hombrecito del fondo del lado derecho pueda ser un pequeño indicio de que hablará de guerra, pero si no prestaste atención a él, te tomará por sorpresa.

La película tiene como «protagonista» a un director de cine que comienza a cuestionarse sobre la memoria y se da cuenta de lo equívoca e inexacta que ésta puede ser.
Y la palabra protagonista se encuentra entre comillas debido a que aunque aparentemente él va en busca de sus ex compañeros para re descubrir lo sucedido en la ya mencionada guerra, él pasa a ser un simple espectador, pues las historias con las que se encuentra, en cada escena adquieren el papel principal, por su crudeza al ser narradas y la esplendida animación que les otorga vida.

Esta obra audiovisual es difícil de encasillar en un solo género cinematográfico, al mismo tiempo que rompe con el estereotipo de lo animado, pues ocupa esta técnica para narrar relatos desgarradores que son parte de un hecho histórico verídico, por lo tanto también se le puede integrar en el genero de documental, aunque cabe destacar que en ese género es muy extraño que el recurso de animación sea tan utilizado, pues es mayormente común que se ocupe como apoyo.

Algo que no se puede dejar de lado y que vuelve maravillosa a esta cinta es el papel del director, pues él mismo participó en la guerra y fue testigo de la Masacre de Sabra y Chatilila, por lo tanto prácticamente él es protagonista de la cinta.

No quiero dar muchos detalles de lo que se ve en la narrativa pues, siento que entre más se describe a la película menos sorprende al espectador.
Sin embargo hay una escena que es importante destacar.

Se descubre el nombre de la película gracias a una escena de la misma, en la que un comandante comienza a disparar con una ametralladora de tal manera que simula una danza mientras arremete contra los francotiradores que tienen rodeado a su pelotón. La calle se encuentra atiborrada de carteles del político libanés Bashir Geyamel.
Dicha escena, te hace ver ese momento como algo hermoso, lo que posteriormente te lleva a sentirte mal por haber apreciado algo tan bello en lo que en realidad fue una terrible masacre.

Al final de cuentas la película te deja un sabor agridulce, en mi perspectiva más amargo que dulce, pero sin duda es una obra de arte que te hace reflexionar acerca de las guerras en general, y sobre todo de ti mismo y lo que crees recordar de tu propia vida.

Ninguna de las imágenes de apoyo son de mi autoría.

¿Aún no ves esta película? ¿Qué estas esperando?

Reporta si la película ya no está disponible, para subir otro enlace…

Ver cine, hablar de cine

Estando en la segunda década del siglo XXI, (qué mas da que empiece en 2021, 2020) encontrándonos en estos tiempos, en esta época; es normal ser susceptible a un bombardeo constante de información. ¿Cómo saber qué es lo más rescatable? ¿Cómo saber qué es lo mejor o lo peor?

Quiero que este blog me ayude a descubrirlo

Es por ello que aquí hablaré de todo producto audiovisual que ha generado un impacto en mí. Pretendiendo que llegue a más personas, y a su vez, que yo pueda conocer más y darles difusión

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